Semana Santa, síííí. Viaje, síííí. ¿Aunque los pasajes cuesten doble? Síííí . Shut up, take my money y llévame a Puno, Lan!!
Años, aaaaaaños queriendo conocer las islas flotantes del Lago Titicaca y por fin, por fin, por fin llegó el momento. Avión Lima – Juliaca y luego por auto 40 minutos de verdes paisajes y cielo celeste hasta el hotel en Puno. Clima súper fresco y al mismo tiempo calor; aire puro y a la vez falta de oxígeno; llámenlo soroche, llámenlo emoción: era feliz. Pero acaso ¿Estoy llorando? Wait…., está garuando! Lloviznando! Lloviendo! Diluvio!!! Anotar: época de lluvias de noviembre a marzo.
¿Salir o no salir en plena lluvia? He ahí el dilema. ¡Pues salir! Vamos a mezclarnos con la multitud bajo la lluvia, cobijarnos con la multitud bajo un tejado y luego tomar café. Fuimos al café Bar de la casa del Corregidor que está en la misma Plaza de Armas. Un café, un té de canela y una porción de queso frito con papas doradas después teníamos calorías suficientes para caminar bajo la lluvia. #not.
El destino era el Arco Deustua que está a 7 cuadras (en subida mata pulmón) de la Plaza de Armas. El objetivo de mezclarnos con la multitud no fue difícil, fue imposible: las únicas dos personas con poncho en medio del diluvio. ¿Es broma?
En fin, de camino al arco visitamos el Museo Dreyer, vimos el balcón del Conde Lemos y… fin, no hay más. con sorpresa descubrí que las personas del lugar han desarrollado el don de la impermeabilidad. Saltaban con gracia entre las pozas de agua y esquivaban hábilmente los chorros que caían de las canaletas de los techos mientras nosotras nos zambullíamos #everywhere en cada una de las 7 cuadras.
De vuelta en el hotel pusimos a prueba el poder divino del calefactor (#aleluya) para secarnos y salir de nuevo, ya sin lluvia, en tour a las tumbas de Sillustani. Media hora en auto hasta el lugar y luego una hora de caminata por lo que alguna vez fue un cementerio Kolla para conocer los rituales de sepultura. Las gigantes torres de piedra que albergaban los restos de 5 a 12 personas, se preparaban para guardar los restos de algunas personas más:
-Guía: Atención grupo, las torres que ven en mal estado fueron destruidas por los rayos que caen en la zona. Démonos prisa en volver que parece que nos alcanzan.
-Grupo de turistas asustados: Ya
En la noche de vuelta en la ciudad, lluvia y ponchos again, salimos a comer a Positive, un pub a 3 cuadras de la Plaza: horno con leña, ambientes rojos/morados, botellas de Jager con velas y piqueos riquis: check. En este lugar y en el Café de la mañana encuentras más que nada turistas que buscan calor y están de paso por la ciudad antes de visitar el lago. ¿Dónde están tooooodas las demás personas de la ciudad? Por mi inspección de la zona asumí que andaban comiendo raspadillas. Y es que en pleno frío encuentras, cada dos casas, un lugar vendiendo helados, cremoladas o raspadillas (y obvio gente comiéndoselas). #memuerodefrío #préndanmefuego
Primer día full paseos, hora de dormir arrulladas -#not- por el sonido de la lluvia cayendo sobre todos los techos de la ciudad.
7:30 am del día siguiente estábamos listas tarde para salir al Lago Titicaca #wujuuuuu.
Todo el tour al lago cuesta S/. 90 si vas en lancha veloz que fue la opción que escogimos y va de 7:30 am hasta las 3:30 pm del mismo día. La otra opción que te lleva en lancha regular cuesta S/. 50 y empieza una hora antes y termina 2 horas después.
Pan con jamonada en mano (#quenaquez) salimos del hotel y fuimos hasta el puerto para tomar la lancha que nos llevaría a las Islas de los Uros. En el camino te puedes subir al techo de la lancha para ver el paisaje y tomarte fotos mientras avanzan.
Una hora después la lancha toca tierra totoras, la anclan y bajas. Aunque las fotos lo describirán mejor: es hermoso. Te encuentras rodeada de agua cristalina y parada sobre un colchón de totora tal cual. Nos cuentan que las islas pueden vivir hasta 30 años pero para ello cada quince días deben agregarle una capa más de totora. Lo que ganan con los paseos en balsa que ofrecen a los turistas que llegan (S/. 10 por persona) sirve para alimentos, medicinas y las cuerdas con las que anclan la isla. Tienen algunos paneles solares para conseguir electricidad y para ir al baño deben tomar una balsa y remar. Hay que llevar bloqueador lo cual no hice, pues la radiación es demasiado fuerte. En la isla flotante estás solo una hora pero si visitas como yo Taquile u otras islas caminarás unos 40 minutos a más, por lo que de todas maneras te quemarás, lo cual sí hice.
Para despedir la ciudad #ingenua, fui a cenar a Mojsa que según Tripadvisor y algunos amigos era buenazo. Tenían razón. Anticuchos de trucha, pizza, torta de chocolate y vino caliente (mezcla hirviendo de vino, pisco jugo de naranja y más). Yeiiiiii.
Fallas técnicas en el avión de regreso (Gracias Lan) me obligaron a pasar una noche extra en Juliaca donde no había mucho que ver. Realmente Puno es para la mayoría de turistas una parada para ver las islas del Titicaca y seguir a Cusco, así que mucha oferta turística no hay.
De vuelta a Lima y la rutina, mientras volcaba toda mi ira sobre el teclado llenando el Libro de reclamaciones de Lan recordé el lago, las casas de totora y el cielo. Sonreí. Y recargada de energía pude tipear con más furia mi ira hacia Lan. #lalala 🙂







La mejor parte es la del guía jaja
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Mar!! Tener en cuenta que además lo decía en español, inglés y francés Jajajaja
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☀ ⛅ ☁ ⚡ ☔💚
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Jajajajajaja tal cual! falta el poncho nada más!
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